Es una de las llamadas «superfrutas» por los compuestos químicos de acción positiva que posee: rica en
antioxidantes y potasio,
calcio,
magnesio y
vitamina C.
La granada se utiliza en paramedicina tradicional. Algunos trabajos de investigación recientes sugieren que el consumo de granadas podría tener efectos beneficiosos para la salud cardiovascular y la prevención de ciertos tipos de cáncer, además de contener el precursor de la urolitina A, una sustancia anti envejecimiento que podría aumentar la resistencia muscular en humanos:
En
gargarismos, alivia la
tos persistente, y es eficaz en caso de
fiebre, de
diarreas, de
cólico y puede servir también de
vermífugo. Tiene ligeras propiedades
diuréticas y
antihipertensivas, Investigaciones recientes demuestran que los extractos de granada inhiben el desarrollo de células cancerosas en cultivos
'in vitro'.
Las fibras de la granada, mayoritariamente insolubles, son irritantes y están contraindicadas en las personas que padecen de divertículos o de irritación cólica aunque son muy beneficiosas para quienes son propensos a los estreñimientos o diarreas y al tránsito intestinal lento.
De los granos rosas de la granada se extrae una bebida, el «
sambu», utilizada en las curas de regeneración y de limpieza interna que, según sus preparadores, permite además ayudar a perder sobrepeso.