Es nativa de
Europa meridional, donde crece espontánea en la región
mediterránea. Existen numerosas variedades debido a que se cultiva extensamente en todas las zonas templadas del mundo. La variedad cultivada tiene una
raíz más tuberosa que la silvestre.
Se puede consumir cruda en
ensaladas, o cocinada.
Se consume toda la planta, incluidas las pencas de las hojas, si se recolecta cuando estas son pequeñas (menos de 20 cm), pero si se dejan crecer es mejor desechar la penca ya que tiende a amargar. Se cocina igual que la
espinaca, de la cual es pariente. Las plantas muy tiernas se pueden consumir crudas en
ensaladas.
Es una
verdura muy apreciada ya que aporta
vitaminas,
fibra,
ácido fólico y sales minerales con un alto contenido de agua (48%). Las hojas exteriores, que suelen ser las más verdes, son las que contienen mayor cantidad de
vitaminas y
carotenos.