Descripción
El nombre coco proviene de la era de los descubrimientos, pues a los exploradores portugueses que lo llevaron a Europa su superficie marrón y peluda con sus tres agujeros les recordaba una cara como la del fantasma de las historias sobre el Coco que se les cuenta en España y Portugal a los niños pequeños para asustarles.
Debe ser característicamente aromático como el melón, aunque menos fuerte que este. Si no se oye el típico chapoteo del agua en su interior al agitarlo, es porque el coco está más que seco, pasado de maduro o seco, poco útil, sólo quizás como semilla de cocotero. En dichas condiciones la pulpa suele estar rancia. El coco se conserva por dos meses. Después de abierto, se ha de consumir en el mismo día o guardarse en un recipiente tapado con agua, no más de cinco días. El coco rallado se conserva dos días en una bolsa de plástico cerrada.




