Cooperativa de Consumidores y Usuarios
Alimentos BIO del Valle del Guadalentín

Síguenos en nuestras
redes sociales

TOMATE CHERRY, YESTE. Murcia.

Las variedades locales, como es el caso de los tomates negros propios de las Sierras de Segura y su entorno, pueden constituir una eficaz herramienta para impulsar modelos agroalimentarios alternativos y una transición agroecológica que contribuya a la sustentabilidad rural y urbana. Los conocimientos tradicionales, su cultivo experimental, caracterización, evaluación y comercialización son claves en la eficacia y puesta en marcha de esta herramienta

Descripción

Se origina a partir de la domesticación hace unos 2500 años, de ancestros silvestres de la variedad cerasiforme, lo que se conocen como tomates tipo “cherry” o “cereza”, que crecen de manera espontánea en América tropical y subtropical (Nuez et al. 1996a).

Su llegada a Europa se produce en la primera mitad del siglo XVI (1540), traído por barcos españoles y su cultivo se extiende de forma importante durante el siglo XVII por el sur de España. Aunque su cultivo en Europa fue inicialmente sobre todo con fines ornamentales, y no es hasta el siglo XIX cuando el cultivo para alimentación llega a tener gran importancia.

La conservación de variedades tradicionales, como los tomates negros, se debe fundamentalmente a sus cualidades culinarias. Los hortelanos y las hortelanas los han ido conservando y seleccionando año tras año principalmente por su sabor y por su adap tación al medio con el que han coevolucionado a lo largo de generaciones de campesinas/os. Su uso suele ser el consumo familiar, como se dice coloquialmente “para la casa”.